Revive la Historia
Revive la Historia

La Segunda Guerra Púnica

Esta breve reseña histórica es una síntesis de lo que representamos en las Fiestas de Carthagineses y Romanos. Los cartageneros nos sentimos orgullosos de nuestra ciudad y de lo que su nombre ha supuesto en la Historia. Por esta razón, dos mil doscientos años después de que sucedieran aquellos hechos, los hemos traído al presente para vivirlos con el más absoluto respeto hacia nuestros ancestros y todo el cariño a nuestros paisanos y a los miles de viajeros que nos visitan. Cada mes de septiembre, Asdrúbal vuelve a fundar esta bella ciudad mediterránea poniéndole el mismo nombre que a su patria africana: Qart-Hadast y el Senado de Roma declarará formalmente la guerra a Carthago después del sitio y caída de Sagunto.

 

Carthagineses y Romanos son unas fiestas históricas basadas en unos momentos importantísimos de la historia de España, que tuvieron como protagonista, una veces directa y otras indirectamente, a la ciudad y a las gentes de Cartagena. Mucho antes de poner las Fiestas en la calle, estuvimos considerando cuáles podrían ser los hechos históricos más dignos de tener en cuenta, para resucitarlos y revivirlos en nuestra ciudad, veintidós siglos más tarde. Aunque  Cartagena posee una historia trimilenaria, fue primero con los cartagineses y después con los romanos, cuando en los mapas de todo el mundo conocido, empezó a figurar nuestra ciudad como foco de cultura, de desarrollo y de importancia. Por esta razón, decidimos tomar como eje el desarrollo de la II Guerra Púnica, considerando que fue en esta época cuando Cartagena entró en la Historia por la puerta grande. Durante varios meses estuvimos investigando los hechos puntuales que deseábamos recordar con orgullo, para ponerlos en la calle en forma de actos y desfiles. Después de mucho consultar, tanto a los autores clásicos como a muchos escritores modernos, se decidió que la historia que queríamos recrear en las Fiestas era el periodo de tiempo comprendido desde la fundación de Qart-Hadast por el general carthaginés Asdrúbal, su posterior conquista por el general romano Escipión, hasta su dominio por los romanos.


De Qart-Hadast a Carthago-Nova


Decidimos rescatar de los libros aquellos hechos gloriosos protagonizados por los dos generales más grandes de la Antigüedad, Aníbal Barca y Publio Cornelio Escipión, y nos pusimos manos a la obra. En forma breve, la historia que recreamos año tras año en las Fiestas cuenta que es el año 227 a. C., y la ocupación cartaginesa de la península es ya un hecho. Después de la derrota sufrida frente a las islas Egadas, que significó la pérdida de Sicilia y otras posesiones, los púnicos necesitaban nuevos territorios donde asentarse y con los que mantener un comercio estable, a fin de resarcirse de la gran carga económica que supuso para Carthago el tributo a pagar a Roma al finalizar la I Guerra Púnica. Amílcar Barca, estratega cartaginés, había llegado a la península buscando en Iberia el poder perdido por su patria en otros puntos del Mediterráneo. Las antiguas factoría fenicias esparcidas por la costa ibérica, recibieron a estos guerreros y comerciantes con los brazos abiertos y los carthagineses fueron fundando nuevas ciudades, no sólo en la costa, sino en el interior, entre las tribus celtíberas. Los pueblos ibéricos se sometían fácilmente a los carthagineses norteafricanos gracias a una política de pactos que beneficiaba a ambas partes, con lo que cada vez iban ganando más aliados.

Amílcar fue fundando ciudades sobre todo en la línea del río Ebro, pero Gades, la actual Cádiz era el centro político, económico y militar. Luego de su muerte, su yerno Asdrúbal toma el mando del ejército y buscando una base marítima desde donde poder operar libremente, llega a la ciudad de los mastienos. A la vista de Mastia, Asdrúbal, que podía haberla arrasado a sangre y fuego, decide pactar con el pueblo que la habita, y entra en ella pacíficamente, fundando Qart-Hadast (la ciudad nueva) que sería la principal base de operaciones cartaginesa en todo el Mediterráneo. Asdrúbal engrandece la ciudad, construye en ella palacios y templos, la rodea de altas murallas que la hacen casi inexpugnable y toma como esposa a una princesa mastiena, ejerciendo una política de tolerancia y amistad con las tribus vecinas que le trataban como a un rey. Qart-Hadast era el centro económico desde donde se comerciaba directamente con Carthago (Túnez) y con todo el norte de África. Mientras tanto, el joven estratega Aníbal continúa con sus preparativos militares encaminados a conseguir el propósito que su padre Amílcar no pudo lograr: combatir y vencer a Roma. Mientras tanto, crecen los problemas en la ciudad griega de Sagunto, puesta bajo la protección de Roma, aunque estaba situada en territorio bajo el dominio de Carthago. Aníbal que quiere abandonar pronto la península ibérica para movilizar su ejército hacia la península itálica, no puede dejar a sus espaldas una ciudad aliada de Roma y decide atacar a Sagunto a pesar los continuos avisos romanos para persuadirlo (219 a.C.). Luego de un largo sitio, Sagunto cae en poder del carthaginés y Roma declara la guerra a Carthago. Era la excusa que Aníbal necesitaba para marchar hacia Roma.

En Qart-Hadast reina una gran animación y se prepara un poderoso ejército para marchar hacia el norte. Desde África llegan contingentes de libios y númidas y las tribus ibéricas también acuden a la llamada. Decenas de barcos van llegando al puerto trayendo una carga nunca vista en la península: la poderosa máquina de guerra de Carthago, el elefante africano. Es el año 218 a.C. y desde Qart-Hadast, al mando del general Aníbal Barca, parte un poderoso ejército formado por 90 mil infantes, 12 mil jinetes y 50 elefantes. Aníbal no revelará a sus hombres hacia donde se dirigen hasta llegar a los montes Pirineos. Allí les explica el plan: atravesarán los Alpes, entrarán en Italia por el norte y llevarán la guerra a suelo romano. El estratega da libertad a las tribus que le acompañan para abandonar si así lo desean y aunque algunos se van, son muchos más lo que se le van uniendo según avanza el ejército. Ya en la península itálica, siembra el caos entre las legiones romanas. Las batallas de Trebia, Tesino, Trasimeno y el desastre de Cannas dejan a Roma desguarnecida y prácticamente en manos de Aníbal que, sin embargo, no entró en Roma.  Casi 19 años duró la campaña italiana de Aníbal que ya nunca volverá a Qart-Hadast.


Después del sitio y caída de Sagunto, Roma envía legiones a la península ibérica. Los cónsules Publio y Cneo Escipión murieron combatiendo contra los carthagineses. Publio Cornelio Escipión, hijo y sobrino de los dos anteriores, desembarcó en Tarragona con un objetivo fijo: terminar con el poder de los carthagineses y para ello planea el ataque de Qart-Hadast, el centro de poder carthaginés, donde más daño puede hacer. Desde Tarragona, marcha al frente de varias legiones de veteranos y da el mando de la flota naval a Cayo Lelio en una estrategia combinada para llegar al mismo tiempo a la ciudad carthaginesa. Ya frente a los muros de la ciudad carthaginesa, organizan un ataque simultáneo por mar y por tierra, mientras la flota romana bombardea la muralla y ataca a los desprevenidos barcos carthagineses impidiéndoles maniobrar. Escipión llega por la retaguardia, atravesando la laguna interior o estero que se encontraba a espaldas de la ciudad, y los defensores apenas tienen capacidad de reacción ya que el grueso del ejército carthaginés se encuentra de maniobras a varios días de la ciudad y en su interior hay menos de 2.000 defensores. El combate es intenso pero las legiones romanas les aventajan en número y Qart-Hadast, la capital púnica de Iberia, cae en manos de Roma en apenas 48 horas. Es la primavera del año 209 a. C. y el general Publio Cornelio Escipión sofoca los últimos focos de resistencia y entra triunfante en la ciudad que se llamará Carthago Nova durante el periodo de dominación romana. Escipión tiene que apaciguar los ánimos de sus tropas que discuten por saber quién ha entrado antes a la ciudad para optar al premio de la Corona Mural. Debido a que el legionario Quinto Trebelio y el marino Sexto Digicio fueron los primeros en entrar a Qart-Hadast, por única vez en la Historia, Roma entregará dos Coronas Murales. En los meses siguientes el general romano reorganizará la administración de la nueva colonia y convocará unos juegos fúnebres para honrar la memoria de su padre y de su tío. Carthago Nova entra a formar parte de Roma y será la capital de la provincia interior. Durante unos años, Aníbal luchará en la península itálica y Escipión en la península ibérica para engrandecer a sus respectivos imperios. Sin embargo, están destinados a enfrentarse y será en Carthago (Túnez), en las llanuras de Zama, donde el triunfo militar de Escipión supondrá el principio del fin de imperio carthaginés.

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